domingo, 9 de marzo de 2008
Cansancio
el alma pide que la dejen en paz
silencio juega tranquilamente sin quitarte la mirada
la estocada mortal está por llegar
fuerzas mermantes con cada respiración
cuerpo que yace sobre un espiritu corroido
de tanta rutina, de tanta no pasión
dejarse estar y llevar
el mar de la monotonía resuena
provocando olas que desgastan lo que soy
lentamente provocando rutpuras en este ser
que cae como hoja de otoño
entendiendo que solo debe caer
el mar lo consume todo
ahogando sueños y amores por igual
nadar por salir es lo primordial
nadar hacia lo incierto y nuevo
con aires de renovación celestial y terrenal
respirando aire nuevo con cada bocanada
llevame donde cada día es nuevo
descubrir lo descubierto como un niño
inventando lo ya creado como nuevo
asombrandome del mismo asombro que no entiende
corriendo lejos del mar y de sus olas
Damisela
Aquellos ojos profundos
Ese silencio en tu presencia
Ese andar tranquilo y solemne
Comprendo como eres
Se que siente tu alma triste
Comprendo aquella mirada
Quiero extender mi mano para tomar la tuya
Veo en tu sonrisa
Lo mismo que busca la mia
Esa máscara que tanto oculta
Llevamos en soledad
Quiero abrazarte en la distancia
No volverte a soltar jamás
Poder sacarme mi armadura
Y volver a confiar
Ven
Toma mi mano en tu soledad
Mis alas todavía quieren volar lejos
Necesitan tu compañía para irme
Donde el horizonte quiera llevarme
En la noche busco tu aroma
Mis labios reclaman los tuyos
Mi alma quiere verte
Poder descansar a tu lado
Junto con mi amor guardado
Junto con mi vida en tus manos
El destino que me depara la vida
Incierto es y tormentoso
Me busco es cierto cada minuto
Por un sendero lleno de obstáculos
Para ser cada día más fuerte
Para ser merecedor tuyo
Angel quiero ser
Volar donde nadie ha volado jamás
Donde los sueños son verdaderos
Y donde sonríes tan radiantemente
Que el sol se opaca ante ti
Que el sol se incline ante ti
Llámame soñador
Un buscador de quimeras irreales
De sueños tan sutiles como el viento
Pero es que debajo de mi armadura
Todavía quedan ganas de vivir
De amar sin límites
Hasta quemar todo el fuego que hay en mí
Que habita en mi mirada todavía
Envidia de las mismas estrellas
Motor de mis sueños
De mis anhelos
De todo aquello que pueda desear
Soy el caballero de la oscuridad
Que la comprende mejor que nadie
Porque aquella oscuridad se hace día
Cuando se ama