jueves, 30 de agosto de 2007

Cosas de la vida

Creo que la canción de eros ramazzotti describe un poco mi estado de ánimo, especialmente los versos:

Son las cosas de la vida.
van unidas siempre así
el esfuerzo y la fatiga que supone estar aquí
hoy... miro al cielo
con los pies en el suelo, por que...
ser humano es lo que quiero ser
con mis manos yo lo alcanzaré

Son las cosas de la vida
nunca me acostumbraré
casi siempre es una herida
que tu corazón no ve
hoy... como siempre
solamente pienso en tí

A veces pienso puras estupideces, a veces no. Creo que en este momento estoy en el puras estupideces, quedandome pegado en situaciones que no vale la pena seguir pensando, laberintos que siempre me llevarán a ningun camino, presa de la ilusión y de la realidad al mismo, presa un poco de la falta de sueño y de que se yo otra cosa más.

Pero por un lado no es malo, se aprende, se entiende y se ven las cosas de una manera diferente, porque como dicen los budistas:

"todo es ilusión".

Insomnio

Si, debería dormir. Es tarde y mañana tengo tantas cosas que hacer, pero simplemente no puedo, cierro los ojos y no pasa nada, no quieren cerrarse, no quieren despedirse del mundo y descansar.

En el día me da sueño, no me concentro y cuando tengo la oportunidad ahora de dormir no puedo porque simplemente no tengo ganas.

Pensamientos…

Recorren mi mente y se adueñan de ese vital espacio reservado al descanso. Le pido a esos pensamientos que me dejen tranquilos por último unas 4 horas, si, eso es todo lo que espero dormir hoy, o a lo mejor menos.

Se que muchos se sentirán identificados con el título, porque me doy cuenta que cada vez son más los seres humanos que padecemos este maldito síndrome de tener unos relojes circadianos al revés y/o tener cosas en que pensar que le quitan tiempo al día, dejando de la noche solo un espacio para seguir pensando, dándole vueltas a esos asuntos que carcomen el alma, y casi siempre envenenan el espíritu, porque nada que se piense durante tanto tiempo, puede ser bueno.

Aquí estoy, escribiendo simplemente como no lo hacía hace algún tiempo, escuchando Yann Tiersen para acordarme de cosas pasadas y al mismo tiempo para disfrutar a virtuosos de la música.

Quiero dormir, que Morfeo me de su soplo de arena mágica y pueda recostarme en sus amplios jardines y conversar con él, en una fantasía a lo Nail Gaiman, sombría pero no aterradora, profunda pero liviana, tan llena de matices como la vida misma.

¿por que lluvia metálica?

El título proviene de un cuento mio, escrito hace mucho tiempo. El personaje principal se ve en un mundo donde al estallar un satélite empieza a llover lluvia metálica. Mitad fantasía, mitad crítica social debido a una tecnología que solo sabe crecer sin rumbo fijo, a una economía que destruye todo a su paso, y a nosotros, simples mortales que seguimos esta vorágine sin saber muy bien a donde va, pero vaya donde vaya, la seguiremos, a la moda, con el último celular, con el último auto y con lo último que quede de naturaleza.

También es porque me gusta la lluvia simplemente. Me gusta la analogía de que la lluvia es llanto de los dioses como se pensaba antes, o que tiene la propiedad mágica de purificar. A lo mejor es para nosotros una mezcla de todo.

Todos tenemos nuestra lluvia interior, queremos a veces purificarnos, llorar internamente para ocultar algo, o simplemente volver a disfrutar de aquella suave caricia del agua caer por las mejillas como un suave abrazo que se necesita. Eso es para mi la lluvia, mágica y la vez tan común. Nunca hay dos gotas iguales.

Porque todos tenemos nuestra lluvia metálica